Quizá porque en los movimientos de su espalda salvaje
veía una señal
de andar calculado
y llama sin moderado
Quizá porque fue un lunes
y se había perdido en el bosque
y no había ni migas
ni piedras de colores
que dieran una pista
Quizá porque vino salido
de un sueño
o al menos eso le gustaba creer
Quizá porque no había por qué
sucedía una y otra vez
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